miércoles, 13 de agosto de 2014

La vida...




La vida

Oración para los niños

Señor protege a todos los niños del mundo Ángel de la guarda ampara a nuestros niños Cuídalos de la salud, de la pobreza, ampáralos de los malvados, Los niños son la gloria del futuro. Los niños son los milagros del Señor ORACIÓN PARA NIÑOS. Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. Las horas que pasan, las horas del día, si tú estás conmigo serán de alegría. No me dejes solo, sé en todo mi guía; sin Ti soy chiquito y me perdería Ven siempre a mi lado, tu mano en la mía. Ángel de la guarda, dulce compañía! Bendita la luz del día y el Señor que nos la envía. Bendito el Niño Jesús, bendita Santa María! Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la Virgen María y el Espíritu Santo Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos guardan mi alma. Jesusito de mi vida, tu eres niño como yo, por eso te quiero tanto, y te doy mi corazón.

Señor protege a todos los niños del mundo Ángel de la guarda ampara a nuestros niños Cuídalos de la salud, de la pobreza, ampáralos de los malvados, Los niños son la gloria del futuro. Los niños son los milagros del Señor
ORACIÓN PARA NIÑOS.
Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. Las horas que pasan, las horas del día, si tú estás conmigo serán de alegría. No me dejes solo, sé en todo mi guía; sin Ti soy chiquito y me perdería Ven siempre a mi lado, tu mano en la mía. Ángel de la guarda, dulce compañía! Bendita la luz del día y el Señor que nos la envía. Bendito el Niño Jesús, bendita Santa María! Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la Virgen María y el Espíritu Santo Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos guardan mi alma. Jesusito de mi vida, tu eres niño como yo, por eso te quiero tanto, y te doy mi corazón. 

lunes, 11 de agosto de 2014

Mis oraciones...

oraciones.

Feliz cumpleaños...

Feliz cumpleaños

El amor verdadero...

Papi... ¿Cuanto me amas?

El día que mi hija nació, en verdad no sentí gran alegría. Por que la decepción que sentía parecía, ser mas grande que el gran acontecimiento que representa tener una hija

¡Yo quería un varón!

A los dos días de haber nacido, fui a buscar a mis dos mujeres, una lucia pálida y agotada y la otra radiante y dormilona

En pocos meses me deje cautivar por la sonrisita de mi Carmencita y por la infinita inocencia de su mirada fija y penetrante, fue entonces cuando empece a amarla con locura

Su carita, su sonrisita y su mirada no se apartaban ni por un instante de mis pensamientos, todo se lo quería comprar, la miraba en cada niño o niña, hacia planes sobre planes, todo seria para mi Carmencita

Este relato era contado a menudo por Rodolfo, el padre de Carmencita y yo también sentía gran afecto por la niña que era la razón mas grande para vivir de Rodolfo según decía el mismo

Una tarde estaba mi familia y la de Rodolfo, haciendo un picnic a la orilla de un rio cerca de casa y la niña entablo una conversación con su papa, todos escuchábamos:

Papi,... cuando cumpla quince años, ¿cual sera mi regalo?

Pero mi amor, si apenas tenes diez añitos, ¿no te parece que falta mucho para esa fecha?

Bueno papito,... tu siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca lo he visto por aqui

La conversación se extendía y todos participamos de ella, al caer el sol regresamos a nuestras casas. Una mañana me encontré con Rodolfo enfrente del colegio donde estudiaba Carmencita quien ya tenia catorce años. Rodolfo se veía muy contento y la sonrisa no se apartaba de su rostro

Con gran orgullo me mostraba las calificaciones de Carmencita, eran notas impresionantes, ninguna bajaba de diez puntos y los estímulos que les habían escrito sus profesores eran realmente conmovedores. Felicite al dichoso papa

Carmencita ocupaba toda la alegría de la casa, en la mente y en el corazón de la familia, especialmente en la de su papa

Fue un domingo muy temprano cuando nos dirigíamos a misa, cuando Carmencita tropezó con algo, eso creíamos todos y dio un traspie, su papa la agarro de inmediato para que no callera... Ya instalados en la iglesia, vimos como Carmencita fue cayendo lentamente sobre el banco y casi perdió el conocimiento

La tomamos en brazos, mientras su papa buscaba un taxi hacia el hospital. Allí permaneció por diez dias y fue entonces cuando le informaron que su hija padecía una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazón, pero no era algo definitivo, que debía practicarle otras pruebas para llegar a un diagnostico firme

Los dias iban pasando, Rodolfo renuncio a su trabajo para dedicarse al cuidado de Carmencita, su madre quería hacerlo pero decidieron que ella trabajaría, pues sus ingresos eran superiores a los de el

Una mañana Rodolfo se encontraba al lado de su hija, cuando ella le pregunto:

¿voy a morir, no es cierto? ¿te lo dijeron los doctores?

No mi amor... no vas a morir, Dios que es tan grande, no permitiría que pierda lo que mas he amado sobre este mundo

Respondió el padre

¿van a algun lugar? ¿pueden ver desde lo alto a su familia?¿Sabes si pueden volver?

Preguntaba su hija

Bueno hija,... en verdad nadie ha regresado de alla a contar algo sobre eso, pero si yo muriera, no te dejaria sola, estando en el mas alla buscaria la manera de comunicarme contigo, en ultima instancia utilizaria el viento para venir a verte

¿al viento? ¿y como lo harias?

No tengo la menor idea hijita, solo se que si algún día muero, sentirás que estoy contigo, cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillas

Ese mismo día por la tarde, llamaron a Rodolfo, el asunto era grave, su hija estaba muriendo. Necesitaban un corazón, pues el de ella no resistiría sino unos quince o veinte días mas

¡UN CORAZÓN! ¿donde hallar un corazón? ¡un corazón! ¿donde Dios mio?

Ese mismo mes, Carmencita cumpliría sus quince años. Y fue el viernes por la tarde cuando consiguieron un donante, una esperanza ilumino los ojos de todos, las cosas iban a cambiar

El domingo por la tarde ya Carmencita estaba operada, todo salio como los médicos lo habían planeado. ¡Éxito total!

Sin embargo, Rodolfo todavía no había vuelto por el hospital y Carmencita lo extrañaba muchísimo, su mama le decía que ya todo estaba muy bien y que su papito seria el que trabajaría para sostener a la familia

Carmencita permaneció en el hospital por quince días mas, los médicos no habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte y así lo hicieron

Al llegar a casa todos se sentaron en un enorme sofá y su mama con los ojos llenos de lagrimas le entrego una carta de su padre

Carmencita, hijita de mi corazón:
Al momento de leer mi carta, ya debes tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa que me hicieron los médicos que te operaron. No puedes imaginarte ni remotamente cuanto lamento no estar a tu lado en este instante.
Cuando supe que ibas a morir, decidí dar respuesta a una pregunta que me hiciste cuando tenias diez añitos y a la cual no respondí.
Decidí hacerte el regalo mas hermoso que nadie jamas haría por mi hija... Te regalo mi vida entera sin condición alguna, para que hagas con ella lo que quieras.

¡¡Vive hija!! ¡¡Te amo con todo mi corazón!!

Carmencita lloro todo el día y toda la noche; Al día siguiente fue al cementerio y se sentó sobre la tumba de su papa; lloro como nadie lo ha hecho y susurro:

Papi,... ahora puedo comprender cuanto me amabas yo también te amaba y aunque nunca te lo dije, ahora comprendo la importancia de decir TE AMO y te pediría perdón por haber guardado silencio tantas veces


En ese instante las copas de los arboles se mecieron suavemente, cayeron algunas hojas y florecillas, y una suave brisa rozo las mejillas de Carmencita, alzo la mirada al cielo, intento secar las lagrimas de su rostro, se levanto y emprendió regreso a su hogar.

Auxilio en la lluvia


Una noche, a las 11:30 p.m., una mujer afroamericana, de edad avanzada estaba parada en el acotamiento de una autopista de alabama, tratando de soportar una fuerte tormenta. Su coche se había descompuesto y ella necesitaba desesperadamente que la llevaran. Toda mojada, ella decidió detener el próximo coche. Un joven blanco se detuvo a ayudarla, a pesar de todos los conflictos que habían ocurrido durante los 60. El joven la llevó a un lugar seguro, la ayudó a obtener asistencia y la puso en un taxi. Ella parecía estar bastante apurada. Ella anotó la dirección del joven, le agradeció y se fue. Siete días pasaron, cuando tocaron la puerta de su casa. Para su sorpresa, un televisor pantalla gigante a color le fue entregado por correo a su casa. Tenia una nota especial adjunta al paquete. Esta decía: "muchísimas gracias por ayudarme en la autopista la otra noche. La lluvia anegó no sólo mi ropa sino mi espíritu. Entonces apareció usted. Gracias a usted, pude llegar al lado de la cama de mi marido agonizante, justo antes de que muriera. Dios lo bendiga por ayudarme y por servir a otros desinteresadamente. Sinceramente: la señora de nat king cole."


Una noche, a las 11:30 p.m., una mujer afroamericana, de edad avanzada estaba parada en el acotamiento de una autopista de alabama, tratando de soportar una fuerte tormenta. Su coche se había descompuesto y ella necesitaba desesperadamente que la llevaran. Toda mojada, ella decidió detener el próximo coche. Un joven blanco se detuvo a ayudarla, a pesar de todos los conflictos que habían ocurrido durante los 60. El joven la llevó a un lugar seguro, la ayudó a obtener asistencia y la puso en un taxi. Ella parecía estar bastante apurada. Ella anotó la dirección del joven, le agradeció y se fue. Siete días pasaron, cuando tocaron la puerta de su casa. Para su sorpresa, un televisor pantalla gigante a color le fue entregado por correo a su casa. Tenia una nota especial adjunta al paquete. Esta decía: "muchísimas gracias por ayudarme en la autopista la otra noche. La lluvia anegó no sólo mi ropa sino mi espíritu. Entonces apareció usted. Gracias a usted, pude llegar al lado de la cama de mi marido agonizante, justo antes de que muriera. Dios lo bendiga por ayudarme y por servir a otros desinteresadamente. Sinceramente: la señora de nat king cole." 

Cada mañana me despierto queriéndote mas...

Cada mañana me despierto queriéndote mas...

Un abrazo de oso para Ti...

Un abrazo de oso para Ti

Señales de humo...


 El único sobreviviente de la inundación de un barco a causa de una terrible tormenta terminó en una isla completamente inhabitada. El hombre, desesperado, oraba incansablemente a Dios pidiendo por su rescate; todos los días miraba hacia el horizonte en busca de alguna señal de algún barco pero nada parecía asomarse.   Cansado, decidió construir una pequeña choza donde pudiese protegerse de las inclemencias del clima y poner en un solo lugar sus pocas pertenencias. Pero un día, mientras escarbaba en el duro suelo en busca de alimentos se dio con la sorpresa de que su pequeña y pobre choza era consumida por el fuego de las llamas. Lo peor había pasado, pues todo se había perdido. El hombre estaba devastado y entró en una profunda depresión.  - "¡Dios mío como pudiste hacerme esto!", lloró amargamente.   Al día siguiente, muy temprano por la mañana, el hombre despertó por el sonido de un barco que se aproximaba a la isla. Venían a rescatarlo.  - "¿Cómo supieron que estaba aquí?", preguntó a los hombres que lo rescataron - "Vimos tus señales de humo", contestaron ellos.   Es muy fácil perder la esperanza y desalentarnos cuando las cosas no salen bien. Sin embargo, jamás debemos perder la fe en Dios porque Él está siempre pendiente de todo lo que nos sucede, aún cuando nuestras dificultades nos sumerjan en un profundo dolor y sufrimiento, Él estará ahí para confortarnos con su gracia y amor.   Recordemos la próxima vez que cuando nuestro corazón esté ardiendo en llamas, puede ser una señal de humo para que Dios con su infinito amor y gracia venga a nuestro auxilio.   Y, para todas aquellas cosas negativas que solemos decirnos a nosotros mismos, Dios siempre tuvo y tiene palabras reconfortantes y muy esperanzadoras. Nosotros decimos: "Es imposible" Dios dice: "Lo imposible para los hombres es posible para Dios" (Lucas 18, 27)  Nosotros decimos: "Estoy muy cansado" Dios dice: "Yo os daré descanso" (Mateo 11, 28-30)  Nosotros decimos: "Nadie realmente me ama" Dios dice: "Yo te amo" (Juan 3, 16; 13, 34)  Nosotros decimos: "No puedo seguir" Dios dice: "Mi gracia es suficiente" (II Corintios 12, 9)  Nosotros decimos: No puedo hacerlo Dios dice: "Todo lo puedo en Aquel que me conforta" (Filipenses 4,13)  Nosotros decimos: "No estoy disponible" Dios dice: "Siempre estoy disponible" (II Corintios 9, 8)  Nosotros decimos: "No me puedo perdonar" Dios dice: "Yo te perdono" ( Romanos 8, 1)  Nosotros decimos: "Tengo miedo" Dios dice: "No te he dado un espíritu de temor" (II Timoteo 1,7)  Nosotros decimos: "No soy lo suficientemente inteligente" Dios dice: "Yo te he dado sabiduría" ( I Corintios 1, 30)  Nosotros decimos: "Me siento solo" Dios dice: "No te dejaré ni te abandonaré" (Hebreos 13, 5)

El único sobreviviente de la inundación de un barco a causa de una terrible tormenta terminó en una isla completamente inhabitada. El hombre, desesperado, oraba incansablemente a Dios pidiendo por su rescate; todos los días miraba hacia el horizonte en busca de alguna señal de algún barco pero nada parecía asomarse. 

Cansado, decidió construir una pequeña choza donde pudiese protegerse de las inclemencias del clima y poner en un solo lugar sus pocas pertenencias. Pero un día, mientras escarbaba en el duro suelo en busca de alimentos se dio con la sorpresa de que su pequeña y pobre choza era consumida por el fuego de las llamas. Lo peor había pasado, pues todo se había perdido. El hombre estaba devastado y entró en una profunda depresión. 
- "¡Dios mío como pudiste hacerme esto!", lloró amargamente. 

Al día siguiente, muy temprano por la mañana, el hombre despertó por el sonido de un barco que se aproximaba a la isla. Venían a rescatarlo. 
- "¿Cómo supieron que estaba aquí?", preguntó a los hombres que lo rescataron
- "Vimos tus señales de humo", contestaron ellos. 

Es muy fácil perder la esperanza y desalentarnos cuando las cosas no salen bien. Sin embargo, jamás debemos perder la fe en Dios porque Él está siempre pendiente de todo lo que nos sucede, aún cuando nuestras dificultades nos sumerjan en un profundo dolor y sufrimiento, Él estará ahí para confortarnos con su gracia y amor. 

Recordemos la próxima vez que cuando nuestro corazón esté ardiendo en llamas, puede ser una señal de humo para que Dios con su infinito amor y gracia venga a nuestro auxilio. 

Y, para todas aquellas cosas negativas que solemos decirnos a nosotros mismos, Dios siempre tuvo y tiene palabras reconfortantes y muy esperanzadoras.
Nosotros decimos: "Es imposible"
Dios dice: "Lo imposible para los hombres es posible para Dios" (Lucas 18, 27)

Nosotros decimos: "Estoy muy cansado"
Dios dice: "Yo os daré descanso" (Mateo 11, 28-30)

Nosotros decimos: "Nadie realmente me ama"
Dios dice: "Yo te amo" (Juan 3, 16; 13, 34)

Nosotros decimos: "No puedo seguir"
Dios dice: "Mi gracia es suficiente" (II Corintios 12, 9)

Nosotros decimos: No puedo hacerlo
Dios dice: "Todo lo puedo en Aquel que me conforta" (Filipenses 4,13)

Nosotros decimos: "No estoy disponible"
Dios dice: "Siempre estoy disponible" (II Corintios 9, 8)

Nosotros decimos: "No me puedo perdonar"
Dios dice: "Yo te perdono" ( Romanos 8, 1)

Nosotros decimos: "Tengo miedo"
Dios dice: "No te he dado un espíritu de temor" (II Timoteo 1,7)

Nosotros decimos: "No soy lo suficientemente inteligente"
Dios dice: "Yo te he dado sabiduría" ( I Corintios 1, 30)

Nosotros decimos: "Me siento solo"

Dios dice: "No te dejaré ni te abandonaré" (Hebreos 13, 5)

Arriba ese animo...

Arriba ese animo

Donando sangre


Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un hospital de stanford, conocí a una niñita llamada liz quien sufría de una extraña enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse aparentemente era una transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quien había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla.  El doctor explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó si estaría dispuesto a dar su sangre a su hermana. Yo lo vi dudar por solo un momento antes de tomar un gran suspiro y decir: "si, lo haré, si eso salva a liz.”  Mientras la transfusión continuaba, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, y sonriente mientras nosotros lo asistíamos a él y a su hermana, viendo retornar el color a las mejillas de la niña. Entonces la cara del niño se puso pálida y su sonrisa desapareció. Miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa: "¿a qué hora empezaré a morirme?.  Siendo solo un niño, no había comprendido al doctor; él pensaba que le daría toda su sangre a su hermana. Y aun así se la daba.


Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un hospital de stanford, conocí a una niñita llamada liz quien sufría de una extraña enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse aparentemente era una transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quien había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla.

El doctor explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó si estaría dispuesto a dar su sangre a su hermana. Yo lo vi dudar por solo un momento antes de tomar un gran suspiro y decir: "si, lo haré, si eso salva a liz.”

Mientras la transfusión continuaba, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, y sonriente mientras nosotros lo asistíamos a él y a su hermana, viendo retornar el color a las mejillas de la niña. Entonces la cara del niño se puso pálida y su sonrisa desapareció. Miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa: "¿a qué hora empezaré a morirme?.

Siendo solo un niño, no había comprendido al doctor; él pensaba que le daría toda su sangre a su hermana. Y aun así se la daba. 

Pagado con un vaso de leche

Un joven que pagaba sus estudios trabajando de vendedor ambulante, sentía hambre pero no tenía dinero para almorzar. Decidió vencer la vergüenza que le daba mendigar y pedir algo de comer en la próxima puerta que tocase. No obstante, perdió su nervio cuando una hermosa joven le abrió la puerta. En lugar de pedir comida pidió solo un vaso de agua.  Ella, sin embargo, se apiadó de el y le trajo un vaso de leche. El se lo tomó tímidamente y preguntó, -¿Cuanto le debo?  -No me debe nada, respondió ella. -Mi madre nos enseñó a nunca aceptar pago por hacer un favor.  -Entonces le agradezco de corazón, respondió el joven.  Aquel joven llamado Howard Kelly se fue de aquella casa, no solo sintiéndose fortalecido en su cuerpo sino también en su fe en Dios y en la humanidad. Antes del incidente estaba pensando en rendirse y renunciar.  Muchos años mas tarde aquella joven, ya mayor, se enfermo gravemente. Los doctores locales estaban muy preocupados. Finalmente la enviaron al hospital de una gran ciudad donde practicaba un famoso especialista en aquella enfermedad.  Cuando el médico se dio cuenta del nombre de su nueva paciente y del pueblo de procedencia, inmediatamente se levantó y fue a verla. La reconoció inmediatamente. Volvió a su oficina resuelto a hacer todo lo posible para salvar su vida. La lucha fue larga pero la señora se salvó.  Por su parte la señora andaba muy preocupada sabiendo que el precio de su estancia en el hospital sería astronómico. Sin que ella supiese, el doctor envió órdenes que le pasaran a el la cuenta final. Después de examinarla escribió un mensaje al pie de la cuenta antes de que fuese enviada a la señora.  Ella abrió aquella cuenta con gran temor, pensando que pasaría el resto de sus días pagándola. Finalmente miró y cual fue su asombró cuando leyó al pie de la lista de enormes

Un joven que pagaba sus estudios trabajando de vendedor ambulante, sentía hambre pero no tenía dinero para almorzar. Decidió vencer la vergüenza que le daba mendigar y pedir algo de comer en la próxima puerta que tocase. No obstante, perdió su nervio cuando una hermosa joven le abrió la puerta. En lugar de pedir comida pidió solo un vaso de agua.

Ella, sin embargo, se apiadó de el y le trajo un vaso de leche. El se lo tomó tímidamente y preguntó, -¿Cuanto le debo?

-No me debe nada, respondió ella. -Mi madre nos enseñó a nunca aceptar pago por hacer un favor.

-Entonces le agradezco de corazón, respondió el joven.

Aquel joven llamado Howard Kelly se fue de aquella casa, no solo sintiéndose fortalecido en su cuerpo sino también en su fe en Dios y en la humanidad. Antes del incidente estaba pensando en rendirse y renunciar.

Muchos años mas tarde aquella joven, ya mayor, se enfermo gravemente. Los doctores locales estaban muy preocupados. Finalmente la enviaron al hospital de una gran ciudad donde practicaba un famoso especialista en aquella enfermedad.

Cuando el médico se dio cuenta del nombre de su nueva paciente y del pueblo de procedencia, inmediatamente se levantó y fue a verla. La reconoció inmediatamente. Volvió a su oficina resuelto a hacer todo lo posible para salvar su vida. La lucha fue larga pero la señora se salvó.

Por su parte la señora andaba muy preocupada sabiendo que el precio de su estancia en el hospital sería astronómico. Sin que ella supiese, el doctor envió órdenes que le pasaran a el la cuenta final. Después de examinarla escribió un mensaje al pie de la cuenta antes de que fuese enviada a la señora.

Ella abrió aquella cuenta con gran temor, pensando que pasaría el resto de sus días pagándola. Finalmente miró y cual fue su asombró cuando leyó al pie de la lista de enormes

Este cumpleaños...

Feliz cumpleaños

Dios...

Dios

Oración...

Oración

Te Amo...

Te Amo

Te quiero Mucho...

Te quiero Mucho

Decidir y ser constantes...

En la pequeña escuelita rural había una vieja estufa de carbón muy anticuada. Un chiquito tenía asignada la tarea de llegar al colegio temprano todos los días para encender el fuego y calentar el aula antes de que llegaran su maestra y sus compañeros.

Una mañana, llegaron y encontraron la escuela envuelta en llamas. Sacaron al niño inconsciente más muerto que vivo del edificio. Tenía quemaduras graves en la mitad inferior de su cuerpo y lo llevaron urgente al hospital del condado. 

En su cama, el niño horriblemente quemado y semi inconsciente, oía al médico que hablaba con su madre. Le decía que seguramente su hijo moriría que era lo mejor que podía pasar, en realidad -, pues el fuego había destruido la parte inferior de su cuerpo.

Pero el valiente niño no quería morir. Decidió que sobreviviría.

De alguna manera, para gran sorpresa del médico, sobrevivió.

Una vez superado el peligro de muerte, volvió a oír a su madre y al médico hablando despacito. Dado que el fuego había dañado en gran manera las extremidades inferiores de su cuerpo, le decía el médico a la madre, habría sido mucho mejor que muriera, ya que estaba condenado a ser inválido toda la vida, sin la posibilidad de usar sus piernas.


Una vez más el valiente niño tomó una decisión. No sería un inválido.


Caminaría. Pero desgraciadamente, de la cintura para abajo, no tenía capacidad motriz. Sus delgadas piernas colgaban sin vida.

Finalmente, le dieron de alta.

Todos los días, su madre le masajeaba las piernas, pero no había sensación, ni control, nada. 

No obstante, su determinación de caminar era más fuerte que nunca.

Cuando no estaba en la cama, estaba confinado una silla de ruedas.

Una mañana soleada, la madre lo llevó al patio para que tomara aire fresco.

Ese día en lugar de quedarse sentado, se tiró de la silla. Se impulsó sobre el césped arrastrando las piernas.


Llegó hasta el cerco de postes blancos que rodeaba el jardín de su casa. Con gran esfuerzo, se subió al cerco. Allí, poste por poste, empezó a avanzar por el cerco, decidido a caminar.

Empezó a hacer lo mismo todos los días hasta que hizo una pequeña huella junto al cerco. Nada quería más que darle vida a esas dos piernas.

Por fin, gracias a las oraciones fervientes de su madre y sus masajes diarios, su persistencia férrea y su resuelta determinación, desarrolló la capacidad, 

primero de pararse, luego caminar tambaleándose y finalmente caminar solo y después correr.


Empezó a ir caminando al colegio, después corriendo, por el simple placer de correr. Más adelante, en la universidad, formó parte del equipo de carrera sobre pista.


Y aun después, en el Madison Square Garden, este joven que no tenía esperanzas de sobrevivir, que nunca caminaría, que nunca tendría la posibilidad de correr, este joven determinado, Glenn Cunningham, llegó a ser el atleta estadounidense que ¡corrió el kilómetro más veloz el mundo! 

Un hombre rico y su hijo

Un hombre rico y su hijo tenían gran pasión por el arte. Tenían de todo en su colección; desde Rafael hasta Picasso. Muy a menudo, se sentaban juntos a admirar las grandes obras de arte, desgraciadamente, el hijo fue a la guerra. Fue muy valiente y murió en la batalla mientras rescataba a otro soldado. El padre recibió la noticia y sufrió profundamente la muerte de su único hijo. Un mes mas tarde, justo antes de la Navidad, alguien tocó a la puerta. Un joven con un gran paquete en sus manos dijo al padre: Señor, usted no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida. Él salvó muchas vidas ese día, me estaba llevando a un lugar seguro cuando una bala le atravesó el pecho, muriendo así instantáneamente. Él hablaba muy a menudo de usted y de su amor por el arte. El muchacho extendió los brazos para entregar el paquete: "Yo sé que esto no es mucho. Yo no soy un gran artista, pero creo que a su hijo le hubiera gustado que usted recibiera esto." El padre abrió el paquete. Era un retrato de su hijo, pintado por el joven soldado. Él contempló con profunda admiración la manera en que el soldado había capturado la personalidad de su hijo en la pintura. El padre estaba tan atraído por la expresión de los ojos de su hijo que los suyos propios se arrasaron de lágrimas. Le agradeció al joven soldado y ofreció pagarle por el cuadro. "Oh no, Señor, yo nunca podría pagarle lo que su hijo hizo por mi. Es un regalo." El padre colgó el retrato arriba de la repisa de su chimenea. Cada vez que los visitantes e invitados llegaban a su casa, les mostraba el retrato de su hijo antes de mostrar su famosa galería. El hombre murió unos meses mas tarde y se anunció una subasta con todas las pinturas que poseía. Mucha gente importante e influyente acudió con grandes expectativas de hacerse con un famoso cuadro de la colección. Sobre la plataforma estaba el retrato del hijo. El subastador golpeó su mazo para dar inicio a la subasta. "Empezaremos los remates con este retrato del hijo, quien ofrece por este retrato?" Hubo un gran silencio. Entonces una voz del fondo de la habitación grito: "Queremos ver las pinturas famosas, Olvídese de esa". Sin embargo el subastador persistió: "¿Alguien ofrece algo por esta pintura? ¿$100.00? ¿$200.00?" Otra voz grito con enojo: "No venimos por esa pintura, Venimos por los Van Goghs, los Rembrandts. Vamos a las ofertas de verdad" Pero aun asi el subastador continuaba su labor: "El Hijo, El Hijo, ¿Quien se lleva El hijo?" Finalmente una voz se oyó desde atrás, el viejo jardinero del padre y del hijo. Siendo un hombre muy pobre, era lo único que podía ofrecer. "Tenemos $10? Quien da $20?", grito el subastador." La multitud se estaba enojando mucho. No querían la pintura de "El Hijo". Querían las que representaban una valiosa inversión para sus propias colecciones. El subastador golpeo por fin el mazo: "Va una, van dos, VENDIDA por $10" "Empecemos con la colección!", gritó uno. El subastador soltó su mazo y dijo: "Lo siento mucho, damas y caballeros, pero la subasta llego a su final" "Pero, y las pinturas?", dijeron los interesados... "Lo siento" Contesto el subastador "Cuando me llamaron para conducir esta Subasta, se me dijo de un secreto estipulado en el testamento del dueño." Yo no tenia permitido revelar esta estipulación hasta este preciso momento. Solamente la pintura de "EL HIJO" seria subastada. Aquel que la aceptara heredaría absolutamente todas las posesiones de este hombre, incluyendo las famosas pinturas. El hombre que acepto quedarse con "EL HIJO" se queda con TODO". REFLEXIÓN: Dios nos ha entregado a su Hijo, quien murió en una cruz hace 2,000 años. Así como el subastador, su mensaje hoy es: "EL HIJO, EL HIJO,? QUIEN SE LLEVA EL HIJO?" Quien ama al Hijo lo tiene todo. Mateo 6:33 "Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas, se os darán por añadidura." Es un mensaje lindo para compartir. Solo repite esta frase y mira como se mueve DIOS!!! "Señor, te amo y te necesito, estás en mi corazón, bendíceme a mi, a mi familia, mi casa, mi hogar, mi empleo, mis finanzas, mis sueños y proyectos y a mis amigos, en nombre de Jesús Amen." 

Señor Jesús...

Señor Jesús

Eres una bendición...

Eres una bendición muchas gracias.

Te amo...

Te amo

Menos miedo y mas FE...

Menos miedo y mas FE

EL CIEGO...

Había un ciego sentado en la vereda, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera que, escrito con tiza blanca, decía:  "POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO".  Un creativo de publicidad que pasaba frente a él, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra.  Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio vuelta, tomó una tiza y escribió otro anuncio.   Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.   Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna, su gorra estaba llena de billetes y monedas.   El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, el que re escribió su cartel y sobre todo, qué había escrito.   El publicista le contestó:  "Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras".  Sonrió y siguió su camino.   El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:  "HOY ES PRIMAVERA, Y NO PUEDO VERLA"  Cambiemos de estrategia cuando no nos sale algo, y verán que puede que resulte mejor de esa manera.   Te deseo un Feliz Día... y ten en mente que todo cambio, renueva día a día tu vida...   Lo difícil es encontrar nuevas estrategias para lograr respuestas diferentes.  Decía Einstein:  "Si hace lo que siempre ha hecho, obtendrá los resultados que siempre ha obtenido"   Bastante obvio, tanto que se nos olvida..

Había un ciego sentado en la vereda, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera que, escrito con tiza blanca, decía:

"POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO".

Un creativo de publicidad que pasaba frente a él, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra.

Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio vuelta, tomó una tiza y escribió otro anuncio. 

Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue. 

Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna, su gorra estaba llena de billetes y monedas. 

El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, el que re escribió su cartel y sobre todo, qué había escrito. 

El publicista le contestó:

"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras".

Sonrió y siguió su camino. 

El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:

"HOY ES PRIMAVERA, Y NO PUEDO VERLA"

Cambiemos de estrategia cuando no nos sale algo, y verán que puede que resulte mejor de esa manera. 

Te deseo un Feliz Día... y ten en mente que todo cambio, renueva día a día tu vida... 

Lo difícil es encontrar nuevas estrategias para lograr respuestas diferentes.

Decía Einstein:

"Si hace lo que siempre ha hecho, obtendrá los resultados que siempre ha obtenido" 

Bastante obvio, tanto que se nos olvida..
 

El Tazón de madera

El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban. La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacían el alimentarse un asunto difícil. Los guisantes caían de su cuchara al suelo de y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel. El hijo y su esposa se cansaron de la situación.  -Tenemos que hacer algo con el abuelo, dijo el hijo. -Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo.  Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un tazón de madera.  De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado sólo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida. El niño de cuatro años observaba todo en silencio.  Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo. Le preguntó dulcemente: -¿Qué estás haciendo?  Con la misma dulzura el niño le contestó: -Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos. Sonrió y siguió con su tarea.  Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla. Las lágrimas rodaban por sus mejillas y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.  Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa, parecían molestarse más cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.  Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus mentes procesan los mensajes que absorben. Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas. Los padres y madres inteligentes se percatan que cada día colocan los bloques con los que construyen el futuro de su hijo. Seamos instructores sabios y modelos a seguir.  He aprendido que puedes decir mucho de una persona por la forma en que maneja tres cosas: un día lluvioso, equipaje perdido y luces del arbolito enredadas.  He aprendido que independientemente de la relación que tengas con tus padres, los vas a extrañar cuando ya no estén contigo.  He aprendido que aún cuando me duela, no debo estar solo.  La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca cómo los hiciste sentir.

El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban. La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacían el alimentarse un asunto difícil. Los guisantes caían de su cuchara al suelo de y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel. El hijo y su esposa se cansaron de la situación.


-Tenemos que hacer algo con el abuelo, dijo el hijo. -Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo.

Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un tazón de madera.


De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado sólo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida. El niño de cuatro años observaba todo en silencio.

Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo. Le preguntó dulcemente: -¿Qué estás haciendo?


Con la misma dulzura el niño le contestó: -Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos. Sonrió y siguió con su tarea.

Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla. Las lágrimas rodaban por sus mejillas y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.


Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa, parecían molestarse más cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.


Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus mentes procesan los mensajes que absorben. Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas. Los padres y madres inteligentes se percatan que cada día colocan los bloques con los que construyen el futuro de su hijo. Seamos instructores sabios y modelos a seguir.


He aprendido que puedes decir mucho de una persona por la forma en que maneja tres cosas: un día lluvioso, equipaje perdido y luces del arbolito enredadas.


He aprendido que independientemente de la relación que tengas con tus padres, los vas a extrañar cuando ya no estén contigo.


He aprendido que aún cuando me duela, no debo estar solo.

La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca cómo los hiciste sentir.