domingo, 24 de agosto de 2014
sábado, 23 de agosto de 2014
miércoles, 13 de agosto de 2014
Oración para los niños
Señor protege a todos los niños del mundo
Ángel de la guarda ampara a nuestros niños Cuídalos de la salud, de la pobreza,
ampáralos de los malvados, Los niños son la gloria del futuro. Los niños son
los milagros del Señor
ORACIÓN PARA NIÑOS.
Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. Las horas que pasan, las horas del día, si tú estás conmigo serán de alegría. No me dejes solo, sé en todo mi guía; sin Ti soy chiquito y me perdería Ven siempre a mi lado, tu mano en la mía. Ángel de la guarda, dulce compañía! Bendita la luz del día y el Señor que nos la envía. Bendito el Niño Jesús, bendita Santa María! Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la Virgen María y el Espíritu Santo Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos guardan mi alma. Jesusito de mi vida, tu eres niño como yo, por eso te quiero tanto, y te doy mi corazón.
Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. Las horas que pasan, las horas del día, si tú estás conmigo serán de alegría. No me dejes solo, sé en todo mi guía; sin Ti soy chiquito y me perdería Ven siempre a mi lado, tu mano en la mía. Ángel de la guarda, dulce compañía! Bendita la luz del día y el Señor que nos la envía. Bendito el Niño Jesús, bendita Santa María! Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la Virgen María y el Espíritu Santo Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos guardan mi alma. Jesusito de mi vida, tu eres niño como yo, por eso te quiero tanto, y te doy mi corazón.
lunes, 11 de agosto de 2014
El amor verdadero...
Papi...
¿Cuanto me amas?
El
día que mi hija nació, en verdad no sentí gran alegría. Por que la decepción
que sentía parecía, ser mas grande que el gran acontecimiento que representa
tener una hija
¡Yo
quería un varón!
A
los dos días de haber nacido, fui a buscar a mis dos mujeres, una lucia pálida
y agotada y la otra radiante y dormilona
En
pocos meses me deje cautivar por la sonrisita de mi Carmencita y por la
infinita inocencia de su mirada fija y penetrante, fue entonces cuando empece a
amarla con locura
Su
carita, su sonrisita y su mirada no se apartaban ni por un instante de mis
pensamientos, todo se lo quería comprar, la miraba en cada niño o niña, hacia
planes sobre planes, todo seria para mi Carmencita
Este
relato era contado a menudo por Rodolfo, el padre de Carmencita y yo también
sentía gran afecto por la niña que era la razón mas grande para vivir de
Rodolfo según decía el mismo
Una
tarde estaba mi familia y la de Rodolfo, haciendo un picnic a la orilla de un
rio cerca de casa y la niña entablo una conversación con su papa, todos
escuchábamos:
Papi,...
cuando cumpla quince años, ¿cual sera mi regalo?
Pero
mi amor, si apenas tenes diez añitos, ¿no te parece que falta mucho para esa
fecha?
Bueno
papito,... tu siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca lo he
visto por aqui
La
conversación se extendía y todos participamos de ella, al caer el sol
regresamos a nuestras casas. Una mañana me encontré con Rodolfo enfrente del
colegio donde estudiaba Carmencita quien ya tenia catorce años. Rodolfo se veía
muy contento y la sonrisa no se apartaba de su rostro
Con
gran orgullo me mostraba las calificaciones de Carmencita, eran notas
impresionantes, ninguna bajaba de diez puntos y los estímulos que les habían
escrito sus profesores eran realmente conmovedores. Felicite al dichoso papa
Carmencita
ocupaba toda la alegría de la casa, en la mente y en el corazón de la familia,
especialmente en la de su papa
Fue
un domingo muy temprano cuando nos dirigíamos a misa, cuando Carmencita tropezó
con algo, eso creíamos todos y dio un traspie, su papa la agarro de inmediato
para que no callera... Ya instalados en la iglesia, vimos como Carmencita fue
cayendo lentamente sobre el banco y casi perdió el conocimiento
La
tomamos en brazos, mientras su papa buscaba un taxi hacia el hospital. Allí
permaneció por diez dias y fue entonces cuando le informaron que su hija
padecía una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazón, pero no era
algo definitivo, que debía practicarle otras pruebas para llegar a un
diagnostico firme
Los
dias iban pasando, Rodolfo renuncio a su trabajo para dedicarse al cuidado de
Carmencita, su madre quería hacerlo pero decidieron que ella trabajaría, pues
sus ingresos eran superiores a los de el
Una
mañana Rodolfo se encontraba al lado de su hija, cuando ella le pregunto:
¿voy
a morir, no es cierto? ¿te lo dijeron los doctores?
No
mi amor... no vas a morir, Dios que es tan grande, no permitiría que pierda lo
que mas he amado sobre este mundo
Respondió
el padre
¿van
a algun lugar? ¿pueden ver desde lo alto a su familia?¿Sabes si pueden volver?
Preguntaba
su hija
Bueno
hija,... en verdad nadie ha regresado de alla a contar algo sobre eso, pero si
yo muriera, no te dejaria sola, estando en el mas alla buscaria la manera de
comunicarme contigo, en ultima instancia utilizaria el viento para venir a
verte
¿al
viento? ¿y como lo harias?
No
tengo la menor idea hijita, solo se que si algún día muero, sentirás que estoy
contigo, cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus
mejillas
Ese
mismo día por la tarde, llamaron a Rodolfo, el asunto era grave, su hija estaba
muriendo. Necesitaban un corazón, pues el de ella no resistiría sino unos
quince o veinte días mas
¡UN
CORAZÓN! ¿donde hallar un corazón? ¡un corazón! ¿donde Dios mio?
Ese
mismo mes, Carmencita cumpliría sus quince años. Y fue el viernes por la tarde
cuando consiguieron un donante, una esperanza ilumino los ojos de todos, las
cosas iban a cambiar
El
domingo por la tarde ya Carmencita estaba operada, todo salio como los médicos
lo habían planeado. ¡Éxito total!
Sin
embargo, Rodolfo todavía no había vuelto por el hospital y Carmencita lo
extrañaba muchísimo, su mama le decía que ya todo estaba muy bien y que su
papito seria el que trabajaría para sostener a la familia
Carmencita
permaneció en el hospital por quince días mas, los médicos no habían querido
dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte y así lo hicieron
Al
llegar a casa todos se sentaron en un enorme sofá y su mama con los ojos llenos
de lagrimas le entrego una carta de su padre
Carmencita,
hijita de mi corazón:
Al momento de leer mi carta, ya debes tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa que me hicieron los médicos que te operaron. No puedes imaginarte ni remotamente cuanto lamento no estar a tu lado en este instante.
Cuando supe que ibas a morir, decidí dar respuesta a una pregunta que me hiciste cuando tenias diez añitos y a la cual no respondí.
Decidí hacerte el regalo mas hermoso que nadie jamas haría por mi hija... Te regalo mi vida entera sin condición alguna, para que hagas con ella lo que quieras.
Al momento de leer mi carta, ya debes tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa que me hicieron los médicos que te operaron. No puedes imaginarte ni remotamente cuanto lamento no estar a tu lado en este instante.
Cuando supe que ibas a morir, decidí dar respuesta a una pregunta que me hiciste cuando tenias diez añitos y a la cual no respondí.
Decidí hacerte el regalo mas hermoso que nadie jamas haría por mi hija... Te regalo mi vida entera sin condición alguna, para que hagas con ella lo que quieras.
¡¡Vive
hija!! ¡¡Te amo con todo mi corazón!!
Carmencita
lloro todo el día y toda la noche; Al día siguiente fue al cementerio y se
sentó sobre la tumba de su papa; lloro como nadie lo ha hecho y susurro:
Papi,...
ahora puedo comprender cuanto me amabas yo también te amaba y aunque nunca te
lo dije, ahora comprendo la importancia de decir TE AMO y te pediría perdón por
haber guardado silencio tantas veces
En
ese instante las copas de los arboles se mecieron suavemente, cayeron algunas
hojas y florecillas, y una suave brisa rozo las mejillas de Carmencita, alzo la
mirada al cielo, intento secar las lagrimas de su rostro, se levanto y
emprendió regreso a su hogar.
Auxilio en la lluvia
Una noche, a las 11:30 p.m., una mujer afroamericana, de edad
avanzada estaba parada en el acotamiento de una autopista de alabama, tratando
de soportar una fuerte tormenta. Su coche se había descompuesto y ella
necesitaba desesperadamente que la llevaran. Toda mojada, ella decidió detener
el próximo coche. Un joven blanco se detuvo a ayudarla, a pesar de todos los
conflictos que habían ocurrido durante los 60. El joven la llevó a un lugar
seguro, la ayudó a obtener asistencia y la puso en un taxi. Ella parecía estar
bastante apurada. Ella anotó la dirección del joven, le agradeció y se fue. Siete
días pasaron, cuando tocaron la puerta de su casa. Para su sorpresa, un
televisor pantalla gigante a color le fue entregado por correo a su casa. Tenia
una nota especial adjunta al paquete. Esta decía: "muchísimas gracias por
ayudarme en la autopista la otra noche. La lluvia anegó no sólo mi ropa sino mi
espíritu. Entonces apareció usted. Gracias a usted, pude llegar al lado de la
cama de mi marido agonizante, justo antes de que muriera. Dios lo bendiga por
ayudarme y por servir a otros desinteresadamente. Sinceramente: la señora de
nat king cole."
Señales de humo...
El
único sobreviviente de la inundación de un barco a causa de una terrible
tormenta terminó en una isla completamente inhabitada. El hombre, desesperado,
oraba incansablemente a Dios pidiendo por su rescate; todos los días miraba
hacia el horizonte en busca de alguna señal de algún barco pero nada parecía
asomarse.
Cansado,
decidió construir una pequeña choza donde pudiese protegerse de las
inclemencias del clima y poner en un solo lugar sus pocas pertenencias. Pero un
día, mientras escarbaba en el duro suelo en busca de alimentos se dio con la
sorpresa de que su pequeña y pobre choza era consumida por el fuego de las
llamas. Lo peor había pasado, pues todo se había perdido. El hombre estaba
devastado y entró en una profunda depresión.
-
"¡Dios mío como pudiste hacerme esto!", lloró amargamente.
Al
día siguiente, muy temprano por la mañana, el hombre despertó por el sonido de
un barco que se aproximaba a la isla. Venían a rescatarlo.
-
"¿Cómo supieron que estaba aquí?", preguntó a los hombres que lo
rescataron
-
"Vimos tus señales de humo", contestaron ellos.
Es
muy fácil perder la esperanza y desalentarnos cuando las cosas no salen bien.
Sin embargo, jamás debemos perder la fe en Dios porque Él está siempre
pendiente de todo lo que nos sucede, aún cuando nuestras dificultades nos
sumerjan en un profundo dolor y sufrimiento, Él estará ahí para confortarnos
con su gracia y amor.
Recordemos
la próxima vez que cuando nuestro corazón esté ardiendo en llamas, puede ser
una señal de humo para que Dios con su infinito amor y gracia venga a nuestro auxilio.
Y,
para todas aquellas cosas negativas que solemos decirnos a nosotros mismos,
Dios siempre tuvo y tiene palabras reconfortantes y muy esperanzadoras.
Nosotros
decimos: "Es imposible"
Dios dice: "Lo imposible para los hombres es
posible para Dios" (Lucas 18, 27)
Nosotros
decimos: "Estoy muy cansado"
Dios dice: "Yo os daré descanso" (Mateo
11, 28-30)
Nosotros
decimos: "Nadie realmente me ama"
Dios dice: "Yo te amo" (Juan 3, 16; 13,
34)
Nosotros
decimos: "No puedo seguir"
Dios dice: "Mi gracia es suficiente" (II
Corintios 12, 9)
Nosotros
decimos: No puedo hacerlo
Dios dice: "Todo lo puedo en Aquel que me
conforta" (Filipenses 4,13)
Nosotros
decimos: "No estoy disponible"
Dios dice: "Siempre estoy disponible" (II
Corintios 9, 8)
Nosotros
decimos: "No me puedo perdonar"
Dios dice: "Yo te perdono" ( Romanos 8,
1)
Nosotros
decimos: "Tengo miedo"
Dios dice: "No te he dado un espíritu de
temor" (II Timoteo 1,7)
Nosotros
decimos: "No soy lo suficientemente inteligente"
Dios dice: "Yo te he dado sabiduría" ( I
Corintios 1, 30)
Nosotros
decimos: "Me siento solo"
Dios dice: "No te dejaré ni te
abandonaré" (Hebreos 13, 5)
Donando sangre
Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un hospital
de stanford, conocí a una niñita llamada liz quien sufría de una extraña
enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse aparentemente era una
transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quien había sobrevivido
milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos
necesarios para combatirla.
El doctor explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó si estaría dispuesto a dar su sangre a su hermana. Yo lo vi dudar por solo un momento antes de tomar un gran suspiro y decir: "si, lo haré, si eso salva a liz.”
Mientras la transfusión continuaba, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, y sonriente mientras nosotros lo asistíamos a él y a su hermana, viendo retornar el color a las mejillas de la niña. Entonces la cara del niño se puso pálida y su sonrisa desapareció. Miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa: "¿a qué hora empezaré a morirme?.
Siendo solo un niño, no había comprendido al doctor; él pensaba que le daría toda su sangre a su hermana. Y aun así se la daba.
El doctor explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó si estaría dispuesto a dar su sangre a su hermana. Yo lo vi dudar por solo un momento antes de tomar un gran suspiro y decir: "si, lo haré, si eso salva a liz.”
Mientras la transfusión continuaba, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, y sonriente mientras nosotros lo asistíamos a él y a su hermana, viendo retornar el color a las mejillas de la niña. Entonces la cara del niño se puso pálida y su sonrisa desapareció. Miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa: "¿a qué hora empezaré a morirme?.
Siendo solo un niño, no había comprendido al doctor; él pensaba que le daría toda su sangre a su hermana. Y aun así se la daba.
Pagado con un vaso de leche
Un joven que pagaba sus estudios trabajando de vendedor ambulante,
sentía hambre pero no tenía dinero para almorzar. Decidió vencer la vergüenza
que le daba mendigar y pedir algo de comer en la próxima puerta que tocase. No
obstante, perdió su nervio cuando una hermosa joven le abrió la puerta. En
lugar de pedir comida pidió solo un vaso de agua.
Ella, sin embargo, se apiadó de el y le trajo un vaso de leche. El se lo tomó tímidamente y preguntó, -¿Cuanto le debo?
-No me debe nada, respondió ella. -Mi madre nos enseñó a nunca aceptar pago por hacer un favor.
-Entonces le agradezco de corazón, respondió el joven.
Aquel joven llamado Howard Kelly se fue de aquella casa, no solo sintiéndose fortalecido en su cuerpo sino también en su fe en Dios y en la humanidad. Antes del incidente estaba pensando en rendirse y renunciar.
Muchos años mas tarde aquella joven, ya mayor, se enfermo gravemente. Los doctores locales estaban muy preocupados. Finalmente la enviaron al hospital de una gran ciudad donde practicaba un famoso especialista en aquella enfermedad.
Cuando el médico se dio cuenta del nombre de su nueva paciente y del pueblo de procedencia, inmediatamente se levantó y fue a verla. La reconoció inmediatamente. Volvió a su oficina resuelto a hacer todo lo posible para salvar su vida. La lucha fue larga pero la señora se salvó.
Por su parte la señora andaba muy preocupada sabiendo que el precio de su estancia en el hospital sería astronómico. Sin que ella supiese, el doctor envió órdenes que le pasaran a el la cuenta final. Después de examinarla escribió un mensaje al pie de la cuenta antes de que fuese enviada a la señora.
Ella abrió aquella cuenta con gran temor, pensando que pasaría el resto de sus días pagándola. Finalmente miró y cual fue su asombró cuando leyó al pie de la lista de enormes
Ella, sin embargo, se apiadó de el y le trajo un vaso de leche. El se lo tomó tímidamente y preguntó, -¿Cuanto le debo?
-No me debe nada, respondió ella. -Mi madre nos enseñó a nunca aceptar pago por hacer un favor.
-Entonces le agradezco de corazón, respondió el joven.
Aquel joven llamado Howard Kelly se fue de aquella casa, no solo sintiéndose fortalecido en su cuerpo sino también en su fe en Dios y en la humanidad. Antes del incidente estaba pensando en rendirse y renunciar.
Muchos años mas tarde aquella joven, ya mayor, se enfermo gravemente. Los doctores locales estaban muy preocupados. Finalmente la enviaron al hospital de una gran ciudad donde practicaba un famoso especialista en aquella enfermedad.
Cuando el médico se dio cuenta del nombre de su nueva paciente y del pueblo de procedencia, inmediatamente se levantó y fue a verla. La reconoció inmediatamente. Volvió a su oficina resuelto a hacer todo lo posible para salvar su vida. La lucha fue larga pero la señora se salvó.
Por su parte la señora andaba muy preocupada sabiendo que el precio de su estancia en el hospital sería astronómico. Sin que ella supiese, el doctor envió órdenes que le pasaran a el la cuenta final. Después de examinarla escribió un mensaje al pie de la cuenta antes de que fuese enviada a la señora.
Ella abrió aquella cuenta con gran temor, pensando que pasaría el resto de sus días pagándola. Finalmente miró y cual fue su asombró cuando leyó al pie de la lista de enormes
Decidir y ser constantes...
En la pequeña escuelita rural había una vieja
estufa de carbón muy anticuada. Un chiquito tenía asignada la tarea de llegar
al colegio temprano todos los días para encender el fuego y calentar el aula
antes de que llegaran su maestra y sus compañeros.
Una mañana, llegaron y encontraron la escuela envuelta en llamas. Sacaron al niño inconsciente más muerto que vivo del edificio. Tenía quemaduras graves en la mitad inferior de su cuerpo y lo llevaron urgente al hospital del condado.
En su cama, el niño horriblemente quemado y semi inconsciente, oía al médico que hablaba con su madre. Le decía que seguramente su hijo moriría que era lo mejor que podía pasar, en realidad -, pues el fuego había destruido la parte inferior de su cuerpo.
Pero el valiente niño no quería morir. Decidió que sobreviviría.
De alguna manera, para gran sorpresa del médico, sobrevivió.
Una vez superado el peligro de muerte, volvió a oír a su madre y al médico hablando despacito. Dado que el fuego había dañado en gran manera las extremidades inferiores de su cuerpo, le decía el médico a la madre, habría sido mucho mejor que muriera, ya que estaba condenado a ser inválido toda la vida, sin la posibilidad de usar sus piernas.
Una vez más el valiente niño tomó una decisión. No sería un inválido.
Caminaría. Pero desgraciadamente, de la cintura para abajo, no tenía capacidad motriz. Sus delgadas piernas colgaban sin vida.
Finalmente, le dieron de alta.
Todos los días, su madre le masajeaba las piernas, pero no había sensación, ni control, nada.
No obstante, su determinación de caminar era más fuerte que nunca.
Cuando no estaba en la cama, estaba confinado una silla de ruedas.
Una mañana soleada, la madre lo llevó al patio para que tomara aire fresco.
Ese día en lugar de quedarse sentado, se tiró de la silla. Se impulsó sobre el césped arrastrando las piernas.
Llegó hasta el cerco de postes blancos que rodeaba el jardín de su casa. Con gran esfuerzo, se subió al cerco. Allí, poste por poste, empezó a avanzar por el cerco, decidido a caminar.
Empezó a hacer lo mismo todos los días hasta que hizo una pequeña huella junto al cerco. Nada quería más que darle vida a esas dos piernas.
Por fin, gracias a las oraciones fervientes de su madre y sus masajes diarios, su persistencia férrea y su resuelta determinación, desarrolló la capacidad,
primero de pararse, luego caminar tambaleándose y finalmente caminar solo y después correr.
Empezó a ir caminando al colegio, después corriendo, por el simple placer de correr. Más adelante, en la universidad, formó parte del equipo de carrera sobre pista.
Una mañana, llegaron y encontraron la escuela envuelta en llamas. Sacaron al niño inconsciente más muerto que vivo del edificio. Tenía quemaduras graves en la mitad inferior de su cuerpo y lo llevaron urgente al hospital del condado.
En su cama, el niño horriblemente quemado y semi inconsciente, oía al médico que hablaba con su madre. Le decía que seguramente su hijo moriría que era lo mejor que podía pasar, en realidad -, pues el fuego había destruido la parte inferior de su cuerpo.
Pero el valiente niño no quería morir. Decidió que sobreviviría.
De alguna manera, para gran sorpresa del médico, sobrevivió.
Una vez superado el peligro de muerte, volvió a oír a su madre y al médico hablando despacito. Dado que el fuego había dañado en gran manera las extremidades inferiores de su cuerpo, le decía el médico a la madre, habría sido mucho mejor que muriera, ya que estaba condenado a ser inválido toda la vida, sin la posibilidad de usar sus piernas.
Una vez más el valiente niño tomó una decisión. No sería un inválido.
Caminaría. Pero desgraciadamente, de la cintura para abajo, no tenía capacidad motriz. Sus delgadas piernas colgaban sin vida.
Finalmente, le dieron de alta.
Todos los días, su madre le masajeaba las piernas, pero no había sensación, ni control, nada.
No obstante, su determinación de caminar era más fuerte que nunca.
Cuando no estaba en la cama, estaba confinado una silla de ruedas.
Una mañana soleada, la madre lo llevó al patio para que tomara aire fresco.
Ese día en lugar de quedarse sentado, se tiró de la silla. Se impulsó sobre el césped arrastrando las piernas.
Llegó hasta el cerco de postes blancos que rodeaba el jardín de su casa. Con gran esfuerzo, se subió al cerco. Allí, poste por poste, empezó a avanzar por el cerco, decidido a caminar.
Empezó a hacer lo mismo todos los días hasta que hizo una pequeña huella junto al cerco. Nada quería más que darle vida a esas dos piernas.
Por fin, gracias a las oraciones fervientes de su madre y sus masajes diarios, su persistencia férrea y su resuelta determinación, desarrolló la capacidad,
primero de pararse, luego caminar tambaleándose y finalmente caminar solo y después correr.
Empezó a ir caminando al colegio, después corriendo, por el simple placer de correr. Más adelante, en la universidad, formó parte del equipo de carrera sobre pista.
Y aun después, en el Madison Square
Garden, este joven que no tenía esperanzas de sobrevivir, que nunca caminaría,
que nunca tendría la posibilidad de correr, este joven determinado, Glenn
Cunningham, llegó a ser el atleta estadounidense que ¡corrió el kilómetro más
veloz el mundo!
Un hombre rico y su hijo
Un hombre rico y su hijo tenían gran pasión por el arte. Tenían de
todo en su colección; desde Rafael hasta Picasso. Muy a menudo, se sentaban
juntos a admirar las grandes obras de arte, desgraciadamente, el hijo fue a la
guerra. Fue muy valiente y murió en la batalla mientras rescataba a otro
soldado. El padre recibió la noticia y sufrió profundamente la muerte de su
único hijo. Un mes mas tarde, justo antes de la Navidad, alguien tocó a la
puerta. Un joven con un gran paquete en sus manos dijo al padre: Señor, usted
no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida. Él salvó
muchas vidas ese día, me estaba llevando a un lugar seguro cuando una bala le
atravesó el pecho, muriendo así instantáneamente. Él hablaba muy a menudo de
usted y de su amor por el arte. El muchacho extendió los brazos para entregar
el paquete: "Yo sé que esto no es mucho. Yo no soy un gran artista, pero
creo que a su hijo le hubiera gustado que usted recibiera esto." El padre
abrió el paquete. Era un retrato de su hijo, pintado por el joven soldado. Él
contempló con profunda admiración la manera en que el soldado había capturado
la personalidad de su hijo en la pintura. El padre estaba tan atraído por la
expresión de los ojos de su hijo que los suyos propios se arrasaron de
lágrimas. Le agradeció al joven soldado y ofreció pagarle por el cuadro.
"Oh no, Señor, yo nunca podría pagarle lo que su hijo hizo por mi. Es un
regalo." El padre colgó el retrato arriba de la repisa de su chimenea.
Cada vez que los visitantes e invitados llegaban a su casa, les mostraba el
retrato de su hijo antes de mostrar su famosa galería. El hombre murió unos
meses mas tarde y se anunció una subasta con todas las pinturas que poseía.
Mucha gente importante e influyente acudió con grandes expectativas de hacerse
con un famoso cuadro de la colección. Sobre la plataforma estaba el retrato del
hijo. El subastador golpeó su mazo para dar inicio a la subasta.
"Empezaremos los remates con este retrato del hijo, quien ofrece por este
retrato?" Hubo un gran silencio. Entonces una voz del fondo de la habitación
grito: "Queremos ver las pinturas famosas, Olvídese de esa". Sin
embargo el subastador persistió: "¿Alguien ofrece algo por esta pintura?
¿$100.00? ¿$200.00?" Otra voz grito con enojo: "No venimos por esa
pintura, Venimos por los Van Goghs, los Rembrandts. Vamos a las ofertas de
verdad" Pero aun asi el subastador continuaba su labor: "El Hijo, El
Hijo, ¿Quien se lleva El hijo?" Finalmente una voz se oyó desde atrás, el
viejo jardinero del padre y del hijo. Siendo un hombre muy pobre, era lo único
que podía ofrecer. "Tenemos $10? Quien da $20?", grito el
subastador." La multitud se estaba enojando mucho. No querían la pintura
de "El Hijo". Querían las que representaban una valiosa inversión
para sus propias colecciones. El subastador golpeo por fin el mazo: "Va
una, van dos, VENDIDA por $10" "Empecemos con la colección!",
gritó uno. El subastador soltó su mazo y dijo: "Lo siento mucho, damas y
caballeros, pero la subasta llego a su final" "Pero, y las
pinturas?", dijeron los interesados... "Lo siento" Contesto el
subastador "Cuando me llamaron para conducir esta Subasta, se me dijo de
un secreto estipulado en el testamento del dueño." Yo no tenia permitido
revelar esta estipulación hasta este preciso momento. Solamente la pintura de
"EL HIJO" seria subastada. Aquel que la aceptara heredaría
absolutamente todas las posesiones de este hombre, incluyendo las famosas
pinturas. El hombre que acepto quedarse con "EL HIJO" se queda con
TODO". REFLEXIÓN: Dios nos ha entregado a su Hijo, quien murió en una cruz
hace 2,000 años. Así como el subastador, su mensaje hoy es: "EL HIJO, EL
HIJO,? QUIEN SE LLEVA EL HIJO?" Quien ama al Hijo lo tiene todo. Mateo
6:33 "Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas, se os
darán por añadidura." Es un mensaje lindo para compartir. Solo repite esta
frase y mira como se mueve DIOS!!! "Señor, te amo y te necesito, estás en
mi corazón, bendíceme a mi, a mi familia, mi casa, mi hogar, mi empleo, mis
finanzas, mis sueños y proyectos y a mis amigos, en nombre de Jesús Amen."
EL CIEGO...
Había un ciego sentado en la vereda, con una gorra
a sus pies y un pedazo de madera que, escrito con tiza blanca, decía:
"POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO".
Un creativo de publicidad que pasaba frente a él, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra.
Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio vuelta, tomó una tiza y escribió otro anuncio.
Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.
Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna, su gorra estaba llena de billetes y monedas.
El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, el que re escribió su cartel y sobre todo, qué había escrito.
El publicista le contestó:
"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras".
Sonrió y siguió su camino.
El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:
"HOY ES PRIMAVERA, Y NO PUEDO VERLA"
Cambiemos de estrategia cuando no nos sale algo, y verán que puede que resulte mejor de esa manera.
Te deseo un Feliz Día... y ten en mente que todo cambio, renueva día a día tu vida...
Lo difícil es encontrar nuevas estrategias para lograr respuestas diferentes.
Decía Einstein:
"Si hace lo que siempre ha hecho, obtendrá los resultados que siempre ha obtenido"
Bastante obvio, tanto que se nos olvida..
"POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO".
Un creativo de publicidad que pasaba frente a él, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra.
Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio vuelta, tomó una tiza y escribió otro anuncio.
Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.
Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna, su gorra estaba llena de billetes y monedas.
El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, el que re escribió su cartel y sobre todo, qué había escrito.
El publicista le contestó:
"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras".
Sonrió y siguió su camino.
El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:
"HOY ES PRIMAVERA, Y NO PUEDO VERLA"
Cambiemos de estrategia cuando no nos sale algo, y verán que puede que resulte mejor de esa manera.
Te deseo un Feliz Día... y ten en mente que todo cambio, renueva día a día tu vida...
Lo difícil es encontrar nuevas estrategias para lograr respuestas diferentes.
Decía Einstein:
"Si hace lo que siempre ha hecho, obtendrá los resultados que siempre ha obtenido"
Bastante obvio, tanto que se nos olvida..
El Tazón de madera
El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban. La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacían el alimentarse un asunto difícil. Los guisantes caían de su cuchara al suelo de y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel. El hijo y su esposa se cansaron de la situación.
-Tenemos que hacer algo con el abuelo, dijo el hijo. -Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo.
Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un tazón de madera.
De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado sólo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida. El niño de cuatro años observaba todo en silencio.
Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo. Le preguntó dulcemente: -¿Qué estás haciendo?
Con la misma dulzura el niño le contestó: -Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos. Sonrió y siguió con su tarea.
Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla. Las lágrimas rodaban por sus mejillas y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.
Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa, parecían molestarse más cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.
Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus mentes procesan los mensajes que absorben. Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas. Los padres y madres inteligentes se percatan que cada día colocan los bloques con los que construyen el futuro de su hijo. Seamos instructores sabios y modelos a seguir.
He aprendido que puedes decir mucho de una persona por la forma en que maneja tres cosas: un día lluvioso, equipaje perdido y luces del arbolito enredadas.
He aprendido que independientemente de la relación que tengas con tus padres, los vas a extrañar cuando ya no estén contigo.
He aprendido que aún cuando me duela, no debo estar solo.
La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca cómo los hiciste sentir.
La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca cómo los hiciste sentir.
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